Mărțișor (el amuleto de primavera que en Rumanía se regala el 1 de marzo) y regalos para el Día de la Mujer (8 de marzo), hechos a mano: broches, tazas y pequeñas piezas pintadas para las mujeres que más quieres.
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Lullula nació precisamente el 1 de marzo de 2016, con un dibujo, así que la primavera es nuestra fiesta favorita.
La ventana de este diseño puede ser un deseo, una puerta hacia un mundo con el que sueñas. Alrededor de la ventana, las flores componen un poema. Cada pétalo es un verso; cada matiz, una metáfora de la vida y de la belleza efímera. Así, la taza se convierte en un recipiente de inspiración, donde…
Una taza elegante que puede convertirse en cualquier momento en un regalo precioso para alguien a quien le encantan las cosas únicas y especiales.La taza muestra ventanas de distintas formas y tamaños, junto con los «misterios» que esconden: gatos, ratoncitos, libros en el alféizar o macetas con flores.Y no faltan los ladrillos de un rojo…
Inspirada en el mar, en un cielo sin nubes, en la arena y en la sal enredada en el pelo, la taza «San Valentín en amarillo» te susurra al oído vuestras mejores vacaciones juntos. Calienta el invierno y cualquier momento del día con corazones pintados a mano y recuerdos dulces, llenos de amor.
Rojo, verde mágico y una historia de amor.Este febrero, vuelve a enamorarte de esa persona especial, del café de por la mañana o de ti. Esta taza pintada a mano con corazones de cuento te hará compañía. Cuidará con mimo tu bebida, tus pensamientos sobre la persona amada y tus sonrisas.
Por San Valentín y por Dragobete (el día de los enamorados rumano, el 24 de febrero), celebra el amor con corazones de cuento. ¿Cómo no volver a enamorarte en febrero (y cada día) cuando te tomas el té o el café en compañía de una taza especial, pero especial de verdad? La taza está pintada…
Y como las ovejas, los bosques y los lagos glaciares, las casas de planta baja elevada, las ciudadelas, los muros de piedra, las iglesias fortificadas, las nieves y los pueblos pintorescos, la gente trabajadora y hospitalaria, los bailes învârtita, las blusas ie bordadas y el bulz de los pastores (una bola de polenta con queso)…
El tesoro que hay al final del arcoíris no es la «tradicional» olla llena de monedas de oro, como podría pensarse, sino algo muchísimo más valioso. La esperanza es el sentimiento del que nos «habla» el arcoíris, y cada momento que pasamos cerca de ese precioso arco en el cielo nos da fuerzas para seguir…