Una taza pintada a mano a la que no le falta sentido del humor. Con un señor muy apuesto, de chistera y bigote retorcido, es el regalo perfecto y divertido para todos los caballeros con buenos modales de tu universo. De esos a los que les encanta reírse.
Tómate el café en el castillo de Drácula cada mañana. Es posible que los murciélagos de la taza se transformen en algún momento, pero no sabemos cuándo.